El azúcar y los alimentos procesados enemigos de un cuerpo fuerte y saludable

El mundo está cambiando y en muchos terrenos a velocidades inimaginables. En ámbitos como la alimentación se ve venir, se siente, se intuye que NO podemos seguir así. Pero a pesar de esta realidad, cuesta hacer un cambio y es normal. ¿Cómo no va a costar entender que los alimentos procesados no son adecuados, que el azúcar es un problema, o que no nos nutrimos bien? Podemos ver la realidad según nuestro estado de salud. Tener un poquito de colesterol parece de lo más normal; lesionarnos parece lógico si hacemos deporte; la diabetes se instala para quedarse con normalidad; los niños comen bollos con chocolate habitualmente; bebemos bebidas azules después de las carreras y es normal, son para recuperarnos. Y así un sinfín de ejemplos. Para eso están las grandes empresas que hacen un buen trabajo de marketing y nos proporcionan lo que “necesitamos”.

Nos cuesta entender que en todo esto poco hay de normal. No es lógico dar “bollicaos” a nuestros hijos aunque nos haga sentir mejores madres, porque cumplimos con el capricho de nuestro hijo. Tampoco es normal lesionarnos con la facilidad que nos lesionamos y desde luego, poco hay de normal en que nos den un líquido azul al terminar una carrera lleno de azúcar. Algo estamos haciendo mal.

El entorno no ayuda. Eso es lo primero que tenemos que tener presente. Estamos colonizados por los productos procesados, la industria tiene el dinero para hacer el marketing que haga falta para convencernos de sus maravillas.

Cuando se trata de la oferta nutricional deportiva no puedo dejar de llevarme las manos a la cabeza. Sí, me escandaliza, nos escandaliza, pero ahí estamos, cogidos al gel como el niño que no suelta su chupete ni aunque lo amenacen sin su postre favorito.

¿Con qué lo vamos a sustituir? Este chute de azúcar tan propio del momento en el que me siento vacío, en el que sé que si lo tomo, llego. Da igual que el coste de la ingesta me pase factura en forma de diarrea, vómitos o del bajón que sabemos perfectamente que tendremos. Somos unos “yonquis” de los geles y no sabemos desengancharnos.

Queremos magia, esa es la conclusión a la que llego. Sin magia, no hay cambio.

Quizás estaría bien no llegar a los estados de “estoy vacío”, “no tengo energía”, “necesito mi chute de azúcar”. Aunque si supiéramos que con dátiles y frutos secos iríamos mucho mejor surtidos que con un gel, lo haríamos, pero nos cuesta el desenganche.

Mi experiencia personal habiendo sido dos veces finisher en la distancia Ironman es que, sin duda, lo más importante alrededor de una prueba de larga resistencia es la nutrición energética saludable, lejos del azúcar. Que se puede tener una buena experiencia, sin lesiones, estando fuertes y saludables.

No es lo mismo estar fuerte, que estar fuerte y saludable, la diferencia marca absolutamente todo.  Pensar con claridad es fundamental para poder tomar las mejores decisiones y eso se consigue con alimentos que no estén procesados, frescos y lo más naturales posible.

En Stroong nos preocupamos que esto sea así. Ingredientes sin estar procesados, un tratamiento térmico que no anule los nutrientes de los ingredientes. Ingredientes pensados para proporcionar una energía duradera y no llegar nunca a ese estado de “estoy vacío”. Ingredientes que todos podemos pronunciar, no son conservantes, ni esencias de sabores, ni estabilizadores etc.

Pensemos una cosa, si una barrita o gel industrial puede llegar a estar intacto en la estantería de una tienda esperando a ser comprado durante 18 meses, para mi está claro, ese producto no será el que me acompañe en mi preparación y el día de mi reto. ¿Qué beneficios puede darme algo que lleva tanto tiempo en una estantería, aparte de sus conservantes y del azúcar añadido ?

En Stroong estamos orgullosos: SÍ, podemos decir que nuestros productos son honestos.