Capítulo 2: Mi primer IronMan

Llegó lo temido.

Dos gotas, una detrás de otra, me indicaron que lo que más temía había llegado y con fuerza. Empezó a diluviar, viento en contra al inicio de los 10 km de subida constante. Pensé que dentro de la mala pata de la lluvia, era de subida y no de bajada. Con un poco de suerte a la bajada ya habría remitido y podría terminar el tramo de bici del Ironman.

“Tengo mucho pipí y no tengo tiempo de parar, no puedo dejar de beber, he de hidratarme, si no lo pagaré caro en la maratón. Pero, ¿llegaré? ¿Dónde era el corte? ¿Cuánto tiempo tengo? Tengo mucho pipí, no dejes de beber.”

Desde luego con esto sí que no contaba, descalificada y retirada en el tramo de bici del Ironman.

Llego al avituallamiento, “¿Qué hago? ¿paro rápido? ¿Cuánta comida me queda? Pero si tengo mi kit supervivencia aquí, contaba con ello para estar perfecta en la maratón, ¿paro o no paro? ¿Qué maratón? Si no vas a llegar. Bueno, oye, te queda una barrita y un gel.” Desde la lejanía oigo una voz que me grita “La de Gavá, corre que nos cierran el corte” !!!!!. Era Beatriz, la valenciana con la que había coincidido en el mismo punto. No paro. Se lanza al descenso, si ella va, yo también. Ella va más rápido en las bajadas y yo en las subidas, haciendo acordeón nos vamos encontrando, en las bajadas la perdía pero en las subidas la encontraba de nuevo.

Había dejado de llover y el sol salía con fuerza de nuevo. Estaba desorientada, no sabía en qué circunstancia me encontraba respeto al corte.

Aparece un motorista por detrás, zas!!!!! me han pillando ya, mierda, no he llegado al corte!!!! Esto se ha de afrontar con serenidad, no has podido y punto Lourdes, qué le vas a hacer, ha sido así. Lástima. Sigo pensando y me digo que hasta que a mí nadie me diga lo contrario yo sigo en carrera, “no ha venido nadie a decirme nada de momento, ¿verdad? pues tira para adelante y sigue, sigue hasta que no haya noticias de lo contrario.”

Me giro y le pregunto al motorista dónde es el corte y cuánto tiempo falta.

Faltaban 25 km y menos de una hora para el corte.  Con una sonrisa amable me dice que lo estoy haciendo muy bien, cree que lo puedo conseguir pero no puedo aflojar. Desde ese mismo instante, cuchillo en boca, pienso que tengo una pequeña oportunidad para llegar al corte de la bici del ironman y que la he de aprovechar . Salgo disparada a hacer un sprint de casi 25 km. “Sigue Lourdes, hoy es el día, no mañana, ni pasado, es hoy, sigue, sigue, no está perdido, sigue, sigue. El motorista no me abandona y me informa cada 10 minutos a cuánto estoy del corte y del tiempo que todavía dispongo.

Curris después de haber estado conectado a la web y ver sin remedio que no llegaba al corte, me prepara una bolsa, con ropa limpia, zapatos secos y  el recogedor para recoger mis restos abandonados al desaliento. (La bolsa era la de la ropa sucia del hotel). Bajó a la zona de boxes para esperarme allí. La web se actualizaba con bastante retraso, en su interior más profundo había una pequeña esperanza.

“Si no pasa a las 16:35, no llega al corte.” Cada minuto que pasó esperándome fue una agonía.

Yo no solté el cuchillo, por fin pasé delante de Curris, me gritó y animó mucho, apenas lo entendí pero sí entendí su mirada, “Lourdes, aún lo puedes salvar, estamos allí!” Curris salió disparado a ver al juez de carrera. Mi mujer acaba de pasar no llega por 5 minutos, la dejaréis pasar, lo está dando todo, va muy rápido y acabará la maratón.
Le pregunto al motorista, veo que está hablando por su micrófono, está atento a lo que le dicen. Me mira y me confirma que siga y me anima a seguir así, You are doing very well, keep going! ¿Me estará diciendo la verdad? Llegamos a la zona del corte y me confirma “You have made it” go, go, go!! Qué ganas de abrazarlo, me sigue hasta boxes, nos damos las manos, le doy las gracias y le digo que lo veré en meta.

Continuará…

bici del Ironman

Momento de confusión por no saber si podía continuar tras la bici del Ironman