En boxes están todos eufóricos, pero con la tensión de que tenía 5h45 para hacer la maratón. Pienso que en mi primera maratón hice 4;40 y fui muy lenta, tengo posibilidades pero no me puedo relajar, estoy cansada del sprint de 25 km , la tensión de 90 km sin saber si llegaba o no al corte, tenía mucho pipí, los pies se me habían acalambrado durante 60 km, me merecía un descanso de un minuto.

Inicio la maratón con 5h40 para que dieran las 23:00, hora en que finalizaría el IM.

Qué batalla!!! ¿Ahora una maratón? Tú contra tu cabeza.  Me planteaba varias cosas:

– Si has llegado hasta aquí, es porque tienes la oportunidad de acabar el IM.
– No te duele nada Lourdes, no hay una sola parte del cuerpo que tengas que soportar con dolor (mira cómo van los demás). Los calambres al bajar de la bicicleta ya habían desaparecido.
– Hoy es el día, no mañana, ni pasado, hoy hay que correr. La única solución es correr, has de correr, no empieces con que y si camino un poquito y corro un poquito, no llegarás, has de correr, hoy hay que correr. Intenta coger un ritmo y corre. En el km 4,5 me dan la primera pulsera, no entiendo nada, ¿yaaa, la primera pulsera? Se han equivocado, yo no tengo tiempo de explicarles que se han equivocado. O, ¿no? ¿Cómo se van a equivocar los Suizos? No pienses más, será así y punto.

mi primer ironman

Un poco sin darme cuenta me planto en el km 23 y llego a la zona donde Curris me esperaba a cada vuelta. “¿Cómo vas? Acompáñame unos metros Curris, cuéntame algo, ¿qué dicen los de Barcelona?, cuéntame algo.”

Esos metros que le pedía a Curris que me acompañara se convirtieron en 11 km.

La imagen de Curris me producía una ternura inmensa, vestido de calle, con zapatos de calle, sin calcetines, con una bolsa de ropa sucia de hotel. (Yo no sabía que dentro de esa bolsa estaba la derrota que había preparado con todo el cariño del mundo, ropa limpia (vendrá empapada y destrozada) y no querrá ir al hotel hasta no ver como acaban todos los de su club.)

Curris está operado hace 20 años del menisco, le duele la rodilla y ha de ser operado en breve. No corre nunca, lo intentó cuando yo empecé a hacer triatlón pero fue imposible, le dolía mucho. 11 km corriendo con la bolsa. “Si él corre yo también y no pararé,” hasta que me empecé a encontrar mal de los nervios.
“Tengo caca Curris pero no podemos parar, no puedo perder tiempo.”
–  No te preocupes, es mejor parar, ve al lavabo y podrás correr mejor, si paramos es para mejor, así  no puedes seguir. No te preocupes, salió corriendo para adelantarse a coger dos esponjas del avituallamiento, no me voy Lourdes, me adelanto, ¿vale? para reservarte el próximo lavabo. A 200 m, lo vi de nuevo, esperándome con la puerta abierta y una esponja en la mano, “ya está, ya puedes entrar,” lo había limpiado y todo lo feo del WC lo había tapado con papel para que no lo viera.

“He de llegar, quiero llegar, quiero pasar por el arco, quiero mi medalla”.

Pienso que Curris ha de descansar, que ha corrido mucho y que debe estar hecho polvo, en ningún momento da señales de queja o de no poder más, pero le digo que me espere en el punto donde estábamos (al lado de los boxes) como he de volver a pasar por esa misma zona, que me espere a que yo vuelva a pasar,  así él podría descansar y yo medir mis fuerzas para seguir sola ya que Curris no iba a correr su primera media maratón en el IM en Zurich. (Con la bolsa de ropa sucia del hotel en brazos).

Km 33 aparece Iván.  ¿Pero cómo puedo tener tanta suerte? Su aparición fue mágica, como un ángel que baja, te da la mano, te tranquiliza y te da nuevo confianza.

Se ve que Curris no podía más, le tuvieron que dar Coca Cola para reanimarlo un poco. Iván no dudó en sustituirlo.

“¿Cómo vas?”

Empezó a contarme cosas y a distraerme.

No comas nada más sólido Lourdes, al llegar al avituallamiento cogió un vaso de coca cola y uno de agua. Así corrió los 9 km que faltaban. “¿Qué más puedo pedir? Un marido que ha corrido 11 km con una sonrisa, te limpia los WC antes de que entre, está tu entrenador que también le duele la rodilla, feliz y distrayéndote con dos vasos uno en cada mano para hidratarte en cada momento que es necesario y no caer en redondo, tienes a Lucy a Alfons, a Joan, a Auri, a Dani, a David, a Gerardo, a todos a sus familias,  a media Barcelona pendiente de un hilo, que si llegas o no llegas, tienes al mejor club del mundo, transmitiéndote todos los ánimos.” Carlos, Cristina, Enric, las miradas de complicidad en la carrera.

“He de llegar, quiero llegar, quiero pasar por el arco, quiero mi medalla de mi primer Ironman”.

Empezamos a hacer cálculos, quedan tantos km, “¿a qué ritmo vas en el Garmin? Creo que lo puedes conseguir, allí estamos Lourdes.”

Sigue una dura batalla en la cabeza. Intento animarme pensando que soy una privilegiada ya que no tengo dolor en ninguna parte del cuerpo, sigo corriendo.

Iván me tantea en un instante que paro y le digo: ” un momento, la cabeza, la cabeza Iván”!!!! Faltan tres km para la llegada.

“Lourdes, si llegamos a las 23:03 estará igual de bien, lo habrás conseguido igualmente”

!!!!!!! ¿¿¿¿¿Pero qué me está diciendo??????!!!!!!

Iván, eso NO, quiero mi medalla y quiero pasar por el arco, Iván!!!!!!!

Tuvo claro que aguantaría los 3 km restantes.

Veía que en cualquier momento se me podía escapar de las manos y eso me produjo mucha tensión. Quería llegar, las pulsaciones se me dispararon y respiraba como si corriera a 4:30 m/km.

Continuará…