Lourdes Torres - Fundadora Stroong

La historia de Stroong

Lourdes Torres, Finisher Ironmans Zurich 2011 y 2015 y creadora de las barritas energéticas 100% naturales de Stroong

La mayoría de mujeres cuando cumplimos los cuarenta entramos en un estado de “shock”. Te sientes joven pero te consideran una mujer adulta. Yo, recién llegada a la cuarentena y después de 20 años en la cocina profesional, decidí hacer una pausa y cambiar por completo mi vida.

A los 30 vas a tope. No te das cuenta de lo rápido que están pasando los años: trabajando, educando, organizando, amando, hablando, comiendo, riendo, etc. Atender todas las facetas es una tarea intensa y agotadora; nada ni nadie parece poder esperar: el trabajo, la pareja, los niños, la casa, la familia, los amigos. ¡Organizas tantas y tantas cosas! Desde que decides irte a dormir hasta que realmente duermes, ¡pasa toda una eternidad! Así es. No tienes un minuto libre.

Todo cambió el día en que, por compartir una acción solidaria con mi hija, me apunté a “La Carrera de la Mujer”. Tenía 41 años y acababa de aterrizar en el mundo del running. Fue una jornada muy emocionante. Muchas y muy buenas vibraciones. Decidí participar en otras carreras populares y la cosa fue a más. Me apunté a un Club de Triatlón y un año más tarde ya estaba participando en mi primera prueba. Un día el entrenador del Club me propuso hacer un Ironman. A mi me pareció una auténtica locura, pero disponía del tiempo y las ganas. Podía compaginar mi día a día con los entrenos durante la mañana; al mediodía, caer desmayada y descansar y, después, por las tardes estar con los niños. Era el plan perfecto. Tras haber estado alrededor de los fogones durante más de veinte años me apetecía un reto nuevo y, por qué no, arriesgado. En casa no apostaban por mí. Creían que no llegaría a la línea de salida, que me rendiría en la preparación. Fue duro: salidas en bici de más de 100 Km, preparar los 42 Km de una maratón, nadar en mar abierto. Me decían: “Lourdes, es demasiado… ¡pincharás!” Se equivocaron. Lo conseguí, fui Finisher en Zurich 2011 y todos en casa alucinaron. Pero el premio no fue completo.

Recuerdo que preparando ese Ironman, en uno de los duros entrenos en bicicleta por las costas del Garraf nació el germen de lo que posteriormente se convirtió en Stroong. En la primera parada para descansar todos desenfundaban sus barritas energéticas industriales. Sin duda, hay gustos para todos, pero yo ya había experimentado que los sabores y texturas de las barritas y geles del mercado no eran en absoluto de mi agrado. Y lo que es más importante, por experiencias previas en triatlones recordaba que el azúcar proporciona una energía inmediata que al cabo de un rato se transforma en fatiga. ¡Había que hacer algo! Sabía que esta forma de alimentarse no era saludable. Impropia para deportistas que cuidan su salud.

¿Por qué no desarrollar mi propia barrita energética? La cocinera que llevo dentro me decía: ¡Has de hacer algo! No puede ser que nos alimentemos con productos industriales. Así que decidí asesorarme por una nutricionista y ponerme “manos a la obra” hasta conseguir un producto ideal. Fue un trabajo riguroso y laborioso. Pedí consejo a especialistas y contrasté diversas opciones. Seleccionaba los alimentos con los mejores nutrientes. Tenían que ser naturales, saludables y que aportaran mucha energía fresca y sostenible. Al final conseguí una barrita que además era sabrosa y digestiva. La llevé a analizar a laboratorios especializados y examinamos la energía que aportaba. La empezamos a utilizar en los entrenos del Club. Los compañeros se “engancharon”. La barrita realmente reponía energía al cuerpo de una forma natural, eficaz y saludable.

Lamentablemente en mi primer Ironman no tuve la oportunidad de utilizar mis barritas durante la mayor parte del recorrido. No me pude detener en el avituallamiento donde esperaba recogerlas ya que de haberlo hecho no hubiera pasado el corte. Por ese motivo, para compensar las pérdidas de energía producidas por el desgaste físico, no me quedó más remedio que recurrir a las habituales barritas industriales y geles deportivos proporcionados por la organización. Una combinación nutricional que además de generar una montaña rusa de sensaciones complicadas de gestionar emocionalmente, también produjo una reacción negativa en mi cuerpo durante la prueba.

En definibici-inicio-preocupadativa, la verdadera prueba de fuego estaba por llegar. Había que probar las barritas en una actividad con un gran desgaste físico durante un tiempo prolongado. Y tomé una decisión que en aquel momento podía parecer arriesgada pero de la cual, estaba convencida que no me arrepentiría. Decidí ir a mi segundo Ironman alimentándome únicamente con mis barritas. No tan solo conseguí finalizarla mejorando mi tiempo considerablemente sino que disfruté de la carrera desde el principio hasta el fin. Al cruzar la meta, lo único que no me había faltado en ningún momento era energía. No había sufrido bajón alguno ni los problemas gastrointestinales de la vez anterior.

El éxito me animó a compartir las barritas con otras personas con inquietudes similares, más allá de mis compañeros de Club. A medida que pasaban los días iba dando forma a un nuevo concepto de alimentación energética natural y saludable.

Una cosa llevó a la otra y poco a poco el proyecto empezó a tomar forma. Al principio como “Heronymous”, las barritas para los “Héroes Anónimos”. Una idea que tiene mucho que ver con la experiencia vivida al cruzar la meta durante mi primer Ironman. Fui la última mujer en llegar dentro del tiempo reglamentado y me recibieron con todos los honores. En Zurich, a los últimos les tienen reservada una preciosa ceremonia de celebración. Es el premio a la combatividad y al esfuerzo. Un premio honorífico. Un hecho muy emocionante que ha marcado mi vida deportiva y el posicionamiento de la compañía. La mayoría de las marcas se fijan en el ganador, el que cruza la meta primero. Pero esta experiencia está reservada a una sola persona, cuando en realidad todos los participantes somos ganadores; cada uno de nosotros somos un héroe, la gran mayoría anónimos, por el simple hecho de ponernos en la línea de salida para hacer realidad cualquier reto que nos hayamos marcado. Todos sufrimos, luchamos, nos emocionamos y cruzar la línea de meta nos llena de satisfacción porque significa muchas cosas. De ahí la enorme emoción que nos invade al hacerlo. Es por eso, que desde el primer momento Stroong nació con el objetivo de ser la marca que apoya a todas las personas que consiguen llegar al final independientemente de la posición en que lo hacen. Ayudar a todos los deportistas que corren, nadan o pedalean ya sea en asfalto o en montaña, a conseguir sus objetivos, a ser finishers y disfrutar al máximo de la experiencia vivida de manera saludable es lo que nos motiva a seguir trabajando día a día.

Queremos crear una nueva cultura en la forma de entender la actividad física. Cuidar nuestra salud para hacer realidad nuestros retos, por imposibles que puedan parecer. Porque la filosofía de los héroes anónimos no es otra que apostar por una nutrición energética saludable.

Bienvenidos a Stroong, las barritas energéticas 100% naturales de los héroes anónimos.