Heronymous, el principio de la solución

Para empezar esta crónica diré, que a estas alturas de la fiesta, y aunque parezca una paradoja, todavía no sé si me gusta correr de verdad. Lo que sí puedo asegurar, sin temor a equivocarme, y con la experiencia que dan casi 45 años, es que me gusta mucho comer. Esta reflexión viene a cuento de que en las carreras de larga distancia, que son las que me más me gustan, siempre he sido el típico almacén rodante de barritas e isotónico, cargando kilos de comida que al principio te acabas comiendo, pero que, a medida que vas mejorando tu estado físico de carrera a carrera, los acabas paseando por el campo km tras km. Ya en las carreras del último año, de las 7 u 8 barritas que preparaba para cada tramo, más de la mitad llegaban como habían salido. ¿Quién no ha llegado a decir y a escuchar aquello de, “se me ha cerrado el estomago”? Poco antes de ir a la Madrid-Segovia 2013 descubrí las barritas de Heronymous por la prensa del ramo, luego más a fondo en internet y creo que ha sido el principio de la solución.

El día de la verdad desayuné cereales y yogurt, varias piezas de fruta, bebí más que otros días, que falta iba a hacer, y ya desde la salida procuré ir comiendo cada hora y media o dos horas aproximadamente, hidratándome como corresponde y regulando las fuerzas. La verdad, no sé realmente si han causado algún efecto mágico, pero sí es seguro que no me he cansado de las Heronymous, que no me han faltado las fuerzas, que al final del día había necesitado menos calorías de lo habitual, y para mí algo muy importante: me permitieron alternar con comida cotidiana (pan, jamón, queso, los macarrones y el arroz de la organización, etc.), algo que las tradicionales barritas dulces me impedían últimamente. Todos sabemos lo que es a efectos de paladar, permitirse un bocadillito de jamón en medio de una marcha, con todo su sabor…Comer mientras corres nunca será fácil ni agradable, pero al menos el sabor a orégano de las Heronymous (que a mí me recuerda mucho a pizza), es una pequeña ayuda. El formato está muy logrado, no se derriten, no pesan y ocupan poco. Hace tiempo ya que no terminaba una carrera con ganas de cenar y creo que es muy buen indicativo, entre otras cosas porque la carrera fue de menos a más y los últimos kms fueron rápidos, lo que no es muy habitual en esta disciplina (eran cuesta abajo…ja, ja, ja). En la meta, ya pasado el sofoco y la euforia, pudimos comprobar cómo el camelbak estaba medio lleno, como en el resto de los avituallamientos, lo que quiere decir que también bebí menos líquido. Teniendo en cuenta que no tuve síntomas de deshidratación, es una buena noticia, porque optimizan la logística de carrera.

Ahora sólo queda esperar a las rosquillas de quinoa, porque he podido comprobar lo bien que va este pseudo-cereal, y desear que la nueva tienda virtual de Heronymous funcione muy bien, que creo que lo merecen por su preocupación por nuestra alimentación.

Un saludo a todos.

Oscar Marañón